Coalición Científica apoya clases presenciales pero con protocolo de detección del virus

La Coalición Científica recalcó hoy la importancia de la apertura de las escuelas, de manera pronta y segura, inclusive en el contexto incierto de la variante de Ómicron.

Pero planteó que las escuelas no deben reabrir sino tienen la capacidad para detectar e interrumpir el ciclo de transmisión del virus.

En una comunicación escrita, el grupo asesor del gobernador Pedro Pierluisi Urrutia indicó que los casos en Puerto Rico continúan en crecimiento vertiginoso. Aunque la variante Ómicron tiene unas manifestaciones clínicas diferentes, y más leves, en comparación a otras variantes de COVID-19, la cantidad récord de casos está teniendo un impacto en la capacidad de los sistemas salubristas, incluyendo un aumento significativo en hospitalizaciones que pudiese romper récords en comparación con las hospitalizaciones observadas en repuntes anteriores. Se ha visto también un aumento en las hospitalizaciones pediátricas, que creemos refleja un menor estado de vacunación en esa población.

La alta transmisión comunitaria observada se reflejará en los casos escolares. Es imperativo entonces priorizar medidas preventivas en las escuelas que limiten posibles contagios, como lo es la vacunación, el uso de mascarillas, el uso de espacios bien ventilados y los sistemas de muestras y vigilancias para detectar de manera temprana las cadenas de contagios. En estos momentos, los sistemas de vigilancia y pruebas se encuentran saturados por la alta transmisión comunitaria. Sugerimos que las escuelas o centros universitarios que tengan la capacidad de establecer sistemas internos de vigilancia, conectados con los del Departamento de Salud, deben de hacerlo.

La apertura de las escuelas tiene que ser prioridad. El impacto a la salud mental de los estudiantes, y su aprovechamiento académico, es significativo cuando las escuelas permanecen cerradas. Sobre el 60% de los niños en Puerto Rico viven bajo el nivel de pobreza, y las escuelas representan una estructura social crítica para esta demografía.

No obstante, las escuelas no deben reabrir sino tiene la capacidad de detectar y coartar la transmisión comunitaria en sus centros. Aunque en el pasado las escuelas no contribuyeron significativamente al aumento de casos comunitarios, el panorama por Ómicron, que es hasta cuatro veces más contagioso que otras variantes, es incierto en estos momentos. Las escuelas que abran, y detecten contagios, deben tener protocolos, alineados a los publicados por el Departamento de Salud, para detener las cadenas de contagios, y atender a los estudiantes, de manera virtual, durante estos periodos de interrupción a la educación presencial.  De igual manera, las escuelas que no puedan abrir de manera presencial deben ofrecer los servicios de manera virtual, y en la medida que sea posible, ofrecer otros servicios, como lo son los comedores escolares, a las poblaciones más vulnerables.

Es importante, en todos los contextos, tomar todas las medidas sociales para bajar los niveles de contagios y asegurar que las escuelas permanezcan abiertas. La vacuna es una estrategia esencial para esto. Destacamos nuevamente que la vacuna protege a tres niveles: infecciones, hospitalizaciones y muertes. A pesar de que la variante Ómicron es cuatro veces más contagiosa que la variante Delta, y que esto impacta la cantidad de personas vacunadas con infección, cabe señalar que ya los datos reflejan que las personas con las series de vacunación completadas, sobre todo con los refuerzos (“boosters”) están protegidas a estos tres niveles en comparación con personas no vacunadas, o con personas con la serie de vacunación incompleta.

Hacemos énfasis en la vacunación de todos los ciudadanos mayores de 5 años, en especial para comenzar este semestre escolar de una forma segura. Si no ha comenzado el ciclo de vacunación de niños mayores de 5 años, es el momento de hacerlo de forma inmediata. Igualmente recalcamos que todos los mayores de 16 años que ya se estén vacunados con segunda dosis Pfizer hace más de 5 meses deben ponerse un refuerzo. Cualquier persona mayor de 18 años que hayan pasado 6 meses de la segunda dosis de Moderna o 2 meses de la única dosis de Johnson & Johnson debe ponerse un refuerzo. Cualquier persona que está inmunocomprometida debe ponerse una tercera dosis si ya han pasado 28 días desde su última dosis de Pfizer o Moderna. Los refuerzos para comunidades de 12-16 años de edad serán aprobados próximamente, y recomendamos que se sigan las directrices con esos refuerzos una vez aprobados.

Por último, volvemos a enfatizar que aún con la tasa de positividad alta, nuestra prioridad debe ser abrir escuelas de manera segura. Se hizo antes, exitosamente, en el contexto de la variante Delta, y es imperativo que se vuelva a hacer. La apertura pudiese ser una estructurada y por fases tomando en cuenta el escenario de Ómicron, pero debe ser una apertura intencionada donde, inclusive en contextos virtuales, se trabaje para volver de manera presencial lo antes posible, y priorizando los servicios escolares a la juventud puertorriqueña, sobre todo aquellos pertenecientes a las comunidades más vulnerables.

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