Jay Fonseca

Maga Empujó Contratos en PR con González de Protagonista

La gobernadora Jenniffer González aparece como protagonista central en un patrón en el que empresas vinculadas a círculos cercanos al movimiento MAGA lograrían contactarla directamente para luego impulsar contratos multimillonarios a través de su administración. El caso más reciente es el contrato de cerca de $38 millones en fondos federales que se buscaba otorgar a NOLA Education para su programa Star Academy, un acercamiento que, según se plantea, surgió de un contacto inicial con la gobernadora en Estados Unidos, en una dinámica en la que otros funcionarios funcionarían como pantalla mientras la propia González movería los hilos.

Este patrón no sería aislado. En el sector energético, grabaciones públicas ya documentaban la intervención directa de la gobernadora en decisiones sobre contratos, y ahora se suma el escándalo de NOLA Education, en el que la secretaria de la Familia, Suzanne Roig, habría sido una ficha en una estructura orquestada desde arriba. La pregunta fundamental es cuánto del gobierno de Puerto Rico está siendo capturado por intereses externos vinculados al gobierno federal.

Lo importante

- Empresas vinculadas a círculos MAGA establecerían contacto directo con la gobernadora Jenniffer González en Estados Unidos para impulsar contratos multimillonarios en Puerto Rico.
- El contrato de cerca de $38 millones para el programa educativo Star Academy, de NOLA Education, habría sido impulsado tras un contacto inicial en actividades políticas en Estados Unidos.
- La secretaria de la Familia, Suzanne Roig, habría faltado a la verdad ante la comisión legislativa sobre cómo se originó el acercamiento, protegiendo a la gobernadora como verdadera artífice de la transacción.
- El patrón se repetiría en energía, donde la intervención federal en decisiones sobre LUMA y New Fortress sugiere una captura regulatoria del gobierno local.

El patrón de transacciones controladas desde Washington

Lo que está ocurriendo bajo el gobierno de Jenniffer González no parece accidental ni anecdótico. Hay un patrón en el que empresas interesadas en contratos multimillonarios logran contacto directo con la gobernadora en actividades políticas en Estados Unidos, y luego esos contratos avanzan en su administración con aparente facilidad. El caso más reciente es la revelación de este fin de semana sobre NOLA Education, una empresa que buscaba implantar su programa Star Academy en escuelas públicas y que estuvo a punto de recibir un contrato de cerca de $38 millones. Lo importante no es solo el contrato, sino cómo se habría originado: con un contacto directo entre la empresa y la propia gobernadora en Estados Unidos.

Este mecanismo es casi idéntico a lo que ya hemos visto en energía. Con New Fortress, la Junta de Supervisión Fiscal primero rechazó públicamente el contrato por considerarlo costoso y oneroso. La administración Trump destituyó a los miembros de la Junta, llegó una nueva composición y, de pronto, el mismo contrato que era malísimo pasó a ser aceptable. ¿La diferencia? La intervención federal directa. En el sector energético, grabaciones públicas documentan cómo González interviene personalmente en decisiones que deberían ser técnicas, lo que apunta a que quien realmente mueve los hilos no es Suzanne Roig ni ningún otro funcionario del gabinete.

Suzanne Roig: una ficha en una estructura más grande

La secretaria de la Familia, Suzanne Roig, es una empleada de carrera que, según su propia trayectoria, no tendría ningún contacto directo con empresas como NOLA Education ni con ningún traquetero estadounidense que maneje contratos multimillonarios. Su aparición como artífice del acercamiento sería una pantalla. Detrás de ella habría otros actores: la propia gobernadora o el entonces secretario de la Gobernación, Francisco Domenech. Roig habría sido colocada en su posición, al igual que sucede en Estados Unidos bajo Trump, para cumplir órdenes de arriba sin objeción. Si haces buche ante cualquier petición y la ejecutas sin miramientos, te quedas en el puesto.

Lo que más llama la atención es que habría faltado a la verdad ante la comisión legislativa. La secretaria de la Familia afirmó que pagó en efectivo, una alegación que se desmorona ante cualquier análisis básico. ¿Quién anda hoy cargando 2,000 o 3,000 pesos en efectivo? Eso es rarísimo en estos tiempos. Esa versión estaría protegiendo a alguien más arriba. Cuando el sábado se publicaron estas revelaciones, junto con la investigación del Departamento de Justicia contra el senador Héctor Joaquín Sánchez, la gobernadora salió a defenderse acusando al Senado de usar investigaciones para menoscabar su facultad de gobernar. Pero esa defensa solo confirma que sabe exactamente qué está en juego.

El timing de las revelaciones: explosiones calculadas

Dos bombas explotaron el fin de semana de Halloween y el Día de Todos los Santos: la investigación del Departamento de Justicia contra un senador allegado al presidente del Senado, y la carta de NOLA Education admitiendo que pagó lo que Suzanne Roig afirmó haber pagado en efectivo. El timing no parece casual. El presidente del Senado anunció el sábado por la mañana, cuando nadie está pendiente, que removía al senador de la presidencia de la Comisión de Ética. Horas después llegó la carta de NOLA Education defendiendo a la gobernadora.

Esto no es una lucha política genuina, sino lucha libre controlada. Es el mismo partido gobernando hace casi una década, y ese partido sabe hasta dónde llegar. Son ataques calculados, bombas con explosiones controladas. Nadie va a ir preso porque no hay una jurisdicción federal clara, solo delitos estatales menores que cualquier fiscal puede modular. Es una pelea interna en la que ambas partes comen juntas después. El pueblo sigue mirando para otro lado mientras ocurren estas transacciones, y los medios locales apenas les dan cobertura analítica. La gente aquí vive ajena a decisiones que se toman en Washington, pero Washington está tomando decisiones sobre Puerto Rico de forma cada vez más directa.

Washington elige quién administra San Juan

Lo más preocupante no es que haya corrupción, sino que aparentemente funciona un sistema en el que el gobierno federal, a través de círculos MAGA, prefiere administrar Puerto Rico de forma directa. Jenniffer González se presenta como republicana cuando le conviene y como defensora de la estadidad cuando le conviene, pero su rol real sería el de ejecutora de decisiones tomadas en Washington. Cuando una empresa MAGA necesita un contrato en Puerto Rico, la contacta. Cuando la administración Trump prefiere una decisión en energía, la presiona. Y González obedece. Sus aliados en el Senado local actúan como si compitieran con ella, pero saben exactamente hasta dónde llegar antes de que el sistema colapse.

El mismo partido lleva casi una década en el poder y, desde enero de 2025, gobierna con un dominio que no se veía desde los tiempos de Muñoz Marín. Con esa estabilidad viene la posibilidad de que Washington simplemente capture los contratos. No es que González sea un títere, sino que ella y su círculo se beneficiarían de permitir que Washington capture el sistema. Eso es más peligroso que la corrupción tradicional, porque es una corrupción sistémica en la que todos los incentivos apuntan hacia la metrópoli.

Mira el video completo: https://www.youtube.com/watch?v=RWsBi7PCYuA