La Legislatura y el Gobernador inmolados y entregados

Suministrada

Bajo la excusa de querer salir de la Junta de Supervisión Fiscal y coger más prestado, nuestra Legislatura liderada por el PPD en estrecho acuerdo con el gobernador se convirtió en sierva de los bonistas que compraron nuestra deuda a precios de tienda de ropa usada. El gobernador que tiene más billones detenidos por no saber usarlos, dice en su columna que hace falta más dinero por lo que es necesario coger deuda nueva para inversión económica. ¿En serio? No cree usted que sería mejor lograr saber utilizar las decenas de billones de fondos federales que tenemos aprobados sin utilizar en vez de volver a coger préstamos. 

Los rumores intiman un trueque. La Junta plantea que para salir de Puerto Rico y dejar que nuestros políticos vuelvan a gobernar sin su intervención, se llegó a un acuerdo con los locales. Si queremos salir de la Junta pronto y hasta enmendar PROMESA, tenemos que aprobar el Plan de Ajuste de la Deuda. Así quedarán contentos los republicanos quienes habrán logrado que se le pague a los bonistas y los demócratas dirán que lograron sacarnos de la Junta antidemocrática.

Entonces, podrán decirle a la diáspora en Florida y Pennsylvania, donde los puertorriqueños son decisivos para la elección presidencial, que ellos cumplieron con Puerto Rico. Fondos republicanos contentos, liderato demócrata contento ¿y el futuro de Puerto Rico? Más emigración con el deterioro de la calidad de vida en la Isla forzando a buscar servicios de seguridad, médicos y educativos fuera porque aún teniendo capacidad económica en la Isla, no se ofrecen.

Así las cosas, nuestra Legislatura nunca evaluó quiénes son nuestros actuales acreedores para ver si podíamos lograr un acuerdo más razonable para todos.

Se sabe que los actuales dueños de nuestra deuda son parecidos a los que compramos ropa en el Salvation Army aquellas cosas que antes otro compró en Boss o Armani. La mayoría de nuestra deuda fue adquirida a precios de descuento ridículos en el mercado de segundas manos. Nuestra deuda llegó a venderse tan baja en el 2013 y 2014 que algunos la compraron a 80% de descuento. A quienes hoy le debemos, compraron a 20 dólares lo que antes se vendió a 100 dólares. ¿Por qué nuestra Legislatura y el gobernador aceptan el plan de la Junta de pagarle a 78 lo que ellos compraron a 20?

Sin un estudio profundo de los actuales acreedores, sin una verdadera auditoría, sin vistas públicas prolongadas y sin un estudio real de sostenibilidad de la deuda que contara con los datos de emigración, la raquítica tasa de fecundidad y el incremento gigante de la mediana de edad con un envejecimiento de la población entre los peores del mundo, la Junta, la Legislatura y Fortaleza nos llevan a una segunda quiebra con menos herramientas.

El Plan de Ajuste de la deuda será aprobado sin tomar en cuenta el impacto total del cambio de impuesto a empresas foráneas y los 2 billones menos en recaudos y los 300 millones con la salida de Microsoft. Ni hablar del aumento del petróleo y lo que ello implica en la ya atribulada AEE que para pagar su deuda planteará un aumento de 25% del costo actual de la luz. 

Si teníamos 10 billones y ahora tendremos 8 y ya la policía no llega, centro médico no tiene personal, se pierden acreditaciones médicas, no llega a tiempo emergencias médicas, las carreteras son lunares y la calidad de vida se deteriora ¿podemos sacar billones para la deuda sin un desarrollo económico real? ¿Quién lo va a pagar si se mudan los productivos y con capacidad económica como seguirá ocurriendo si no mejora la economía?

Dicen en la Junta que eso le tocará al gobierno futuro y que su rol no es reahacer el gobierno y que por ahora los fondos federales permiten este acuerdo. Dicen que para cuando en el futuro los fondos no den para servicios esenciales, deuda y pensiones, entonces le tocará al gobierno hacer cambios que ahora evitan hacer. O sea, que nuestro gobierno  futuro hará los cambios sin la Junta que no estuvo dispuesta a hacer ahora con la Junta, pandemia, terremotos y huracanes. 

Mi planteamiento es que para asegurarnos de que haya para todos, en vez de entregar los 14 billones que le vamos a dar a los bonistas si se aprueba este acuerdo, saquemos 7 billones creando un fideicomiso dirigido por los propios acreedores y el Estado para que todos con “su piel en juego” tengamos para desarrollar infraestructura crítica y entonces repagar la deuda.

De lo contrario, estaremos en una segunda quiebra donde ya le dimos un pronto pago a los bonistas y solo ellos ganarán y no habrá forma de recortarle porque ya se llevaron su tajada adelante y el resto del bizcocho que quedará no será saludable terminando en recortes de pensiones y servicios empujando a nuestra gente a cantar En Mi Viejo San Juan seguido del Wanabí y terminando con Boricua in the Moon.

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