Apuntan a que escuelas no son principales centros de transmisión de COVID-19 en Estados Unidos

Teacher and children with face mask back at school after lockdown, disinfecting hands.

Emily Oster, una economista de Brown University, destacó que desde principios de septiembre un grupo de científicos de datos en la empresa de tecnología Qualtrics, así como con las asociaciones de directores y superintendentes de escuelas, han estado recopilando datos sobre COVID-19 en las escuelas.

Los datos reflejan que sobre 200,000 niños en 47 estados durante las últimas dos semanas de septiembre revelaron una tasa de infección del 0.13 por ciento entre los estudiantes y del 0.24 por ciento entre el personal.

Eso es aproximadamente 1.3 infecciones durante dos semanas en una escuela de 1,000 niños, o 2.2 infecciones durante dos semanas en un grupo de 1,000 empleados.

Los datos escolares de otras fuentes muestran tasas igualmente bajas. Texas informó 1,490 casos entre estudiantes durante la semana que finalizó el 27 de septiembre, con 1,080,317 estudiantes estimados en la escuela, una tasa de alrededor del 0.14 por ciento. La tasa de personal contagiado fue más baja, alrededor del 0.10 por ciento.

Estos datos no muestran cero contagios, lo que para algunas personas significa que los números no son lo suficientemente buenos.

Pero la economista establece que cero nunca fue una expectativa realista. Pero las cifras son pequeñas, menores de lo que muchos habían pronosticado.

En lugares como Florida, los datos preliminares no han mostrado grandes picos comunitarios como resultado de la apertura de escuelas. Las tasas en Georgia han seguido disminuyendo durante el último mes. Y aunque la ausencia de evidencia no es evidencia, hay muchas historias sobre brotes en universidades y muy pocas sobre brotes en el nivel Kínder a grado 12.

Pero el impacto en la educación de los menores que toman clases a distancia es palpable, más cuando se trata de menores negros o de minorías hispanas con menos recursos económicos.

Las ciudades han reconocido la necesidad de cuidado infantil para los padres que no pueden permitirse renunciar a sus trabajos para supervisar a sus hijos, pero esto ha llevado a una red desordenada de opciones. Houston, por ejemplo, ha abierto algunas escuelas como centros de aprendizaje. Los Ángeles tiene centros de aprendizaje establecidos para estudiantes de bajos ingresos en ubicaciones alternativas. Esto genera preguntas: si la escuela no es segura para todos, ¿por qué es segura para los estudiantes de bajos ingresos? Y si la escuela es segura para los estudiantes de bajos ingresos, ¿por qué no es segura para todos?

Fuente: The Atlantic

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