Fundación Cortés: comprometidos con la educación, el arte y el chocolate

Ubicada en la calle San Francisco en el Viejo San Juan, la Casa Cortés alberga el Chocobar y la Fundación Cortés. Las paredes del primer nivel, además de resguardar un restaurante de oda al chocolate, cuentan la historia de la familia Cortés. Oriundos de Barcelona, se asentaron en Manatí hace un siglo atrás. Aunque comenzaron produciendo ron y anís, el mundo los conoce por su chocolate, la barra con envoltura amarilla que hay en todas las casas para preparar una taza de chocolate caliente, con un poco de queso, en esas noches frías.

Lo que muchos no saben es que los Cortés son una familia de artistas. Aunque se han dedicado al chocolate por casi un siglo, antes de ser chocolateros son artistas, pero al final el chocolate no es sino otro medio para hacer arte.

Hace diez años nació la Fundación Cortés con el propósito de utilizar el arte como herramienta de educación y transformación bajo los valores de identidad, cultura, justicia social, dignidad y autogestión.

Sobre el Chocobar, pasando por las escaleras que muestran algunas obras de la colección personal de la familia, se encuentran dos salas de exposición: Sala Enfoque Pedro Cortés Forteza y Sala Colectiva Ignacio Cortés del Valle.

En esas salas vive la Fundación.

La Fundación ofrece recorridos guiados de sus exposiciones, charlas, espectáculos musicales, presentaciones de libros y otras actividades culturales. Desde el 2015 imparten talleres técnicos de mosaico, dibujo, grabado, pintura y cine digital.

Educa Cortés es el programa estrella de la Fundación, un programa que diseña talleres interactivos para estudiantes. Según Adelisa González, educadora y directora ejecutiva de la Fundación Cortés, el taller “El arte del bienestar y la salud mental” es el más solicitado por los maestros y las escuelas. Este taller nació justo después del huracán María cuando la Casa Cortés se convirtió en una escuela temporera para niños de la comunidad y se utilizó el arte como herramienta de sanación mental y emocional. Se realizó una alianza con la Universidad Carlos Albizu para validar el currículo y proveer servicios de salud mental a quien lo necesitara.

Tras el comienzo de la pandemia, la alimentación fue una gran preocupación. De ahí nació el taller “El arte del bienestar y la agroecología”. Este taller se formó en alianza con La Finca Escuela de La Perla.

“El arte del bienestar y la autogestión” es otro de los talleres que se diseñó para mujeres diagnosticadas con cáncer de seno.

La más reciente iniciativa de Educa Cortés es “El arte del bienestar y la expresión creativa a través del cómic”. Como parte de la colaboración con Edgardo Miranda Rodríguez se utilizan los cómics y el personaje de La Borinqueña, defensora del medio ambiente y la justicia social, como herramienta de enseñanza. El primer volumen de la novela gráfica se tradujo al español para este propósito.

La Fundación Cortés también tiene un programa de verano en el que se combinan todas las enseñanzas de los talleres durante todo el mes de julio.

A todos los participantes de Educa Cortés se le entrega un Educa Kit, una caja de barras de chocolate que se llena con materiales de arte, un libro de pensamientos de Eugenio María de Hostos y, por supuesto, una barra de chocolate Cortés.

Ahora mismo tienen en la Sala Enfoque una exposición de los artistas de la familia en celebración a los 90 años de Cortés Hermanos. En la sala Colectiva se exhiben piezas de La Borinqueña, la superheroína puertorriqueña.

Usualmente las exhibiciones se mantienen durante un año antes de ser cambiadas.

Las salas de exposición están abiertas al público jueves, sábados y domingos.

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