¿Cómo funcionan las escoltas para exgobernadores en otras jurisdicciones de Estados Unidos?

El uso de escoltas de los gobernadores y exgobernadores levanta ronchas aun en estados con presupuestos rebosantes, que no se enfrentan al dilema de la quiebra pública como Puerto Rico.

Pese a que la llegada de la Junta de Control Fiscal vino acompañada de políticas de austeridad que afectan los servicios al pueblo, ha quedado intacto el privilegio de las escoltas diarias y el carro con chófer las 24 horas al día que tienen a su disposición nuestros exgobernadores para que los carreteen a todas partes sin preocupaciones de tapón, estacionamiento o gasto de gasolina.

Pero no todos los exes corren esa suerte.

Los estados de New Jersey y Pennsylvania, cuyo presupuesto triplica el presupuesto isleño, conceden escoltas a sus exgobernadores solo los primeros seis meses tras abandonar el cargo.

El estado de Texas despide a sus exgobernadores con un plan médico y un modesto estipendio que dista del glamur y las concesiones del cargo, según la publicación Texas Monthly. Nada de guardaespaldas o escoltas.

En New York, el uso de las escoltas para tareas personales cae mal y se considera comportamiento impropio. Cuando el ahora exgobernador Andrew Cuomo anunció que renunciaba al cargo en medio de un escándalo de alegaciones de acoso sexual, la prensa niuyorkina reportó que su hija Michaela Kennedy-Cuomo utilizó un vehículo que pertenecía a la policía estatal para sacar sus pertenencias de la mansión ejecutiva. La acción generó la censura de diversas organizaciones que velan por el interés público, reportó el diario el New York Post en agosto pasado. El periódico también consignó que Cuomo -tres días antes de oficializarse su dimisión- salió de una conferencia de prensa manejando un vehículo Dodge Charger.

Tres años antes, el entonces alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, también recibió críticas cuando su hija utilizó su servicio de escolta para mudar sus cosas de Brooklyn a la residencia oficial conocida como Gracie Mansion. Durante su gestión, al alcalde de Blasio también le imputaron uso indebido de los recursos públicos por usar la policía para transportar a una persona que iba a una entrevista en la mansión ejecutiva.

No acaba ahí.

El 7 de octubre pasado, CNBC reportó que de Blasio no había reembolsado al erario los casi $320,000 que gastó en fondos públicos por el uso de su escolta durante los viajes que realizó como parte de su abortada campaña presidencial.

El uso excesivo de las escoltas de policías estatales por los entonces gobernadores de Texas y candidatos presidenciales George Bush y Rick Perry también causó irritación entre los residentes de dichos estados que pagaron la factura por las ambiciones políticas de sus gobernadores.

En el 2015, los residentes de Virginia también pagaron unos $16,000 en gastos de viaje por los dos policías estatales que acompañaron al entonces gobernador Terry McAuliffe y su familia a unas vacaciones en África.

Pero en estados como Alabama, cuyos exgobernadores se llevan la escolta como regalo de despedida persiste el debate sobre la necesidad y la cantidad de escoltas que debe tener un ex. En el 2017, el gobernador Robert Bentley renunció al cargo en medio de un escándalo sexual y luego se declaró culpable de un cargo menos grave por no reportar un préstamo personal de $50,000 que realizó a su campaña. Según el Birmingham Watch, Bentley no recibió la escolta ni los beneficios de retiro que acompañaban el cargo.

Hay otros casos como Nevada.

El gobernador Steve Sisolak, quien usualmente maneja su propio carro para asuntos personales, estuvo involucrado en un accidente en octubre pasado, que generó un debate sobre el uso de las escoltas. En este estado conocido por los casinos, es usual ver a los gobernadores guiando sus vehículos para asuntos familiares o personales, pero deben informar a su equipo de seguridad sobre esas salidas.

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